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Proceso vs. Objetivo

Al empezar el año, supe que quería empezar con una labor fácil, con material sobrante de otras ocasiones, que pudiera hacerse a ratitos y llevarse a todas partes. Sin embargo, a pesar de toda esta información, no era capaz de concretar el objetivo. Manejé muchas alternativas, pero todas me llevaban a la indecisión.

Afortunadamente la relación entre PROCESO y OBJETIVO, es una relación bidireccional y directa. Podemos empezar definiendo el proceso, o a la inversa, definiendo el objetivo. En principio, no hay una forma más o menos correcta, va a depender del momento en qué se encuentre cada persona y en qué marque las prioridades.

En TERAPIA ocurre lo mismo, a veces la persona sabe lo qué tiene pero no sabe dónde quiere llegar y otras, conoce su objetivo pero no cómo llegar. Por eso en cada caso el punto de partida y los planteamientos a desarrollar serán únicos y muy personales.

Cuándo una persona tiene las estrategias o el proceso, es decir, el camino más o menos diseñado, parece existir más flexibilidad al haber menos riesgo. El trabajo de inicio es más conductual de puesta en marcha para poco a poco ir definiendo de forma más ajustada el objetivo.

Sin embargo, cuándo la persona tiene el objetivo parece existir mayor bloqueo conductual al sentir que no hay un camino pavimentado. En este caso, el trabajo inicial es más reflexivo y de exploración (autoconocimiento). Buscamos bocetar el posible recorrido y encontrar recursos que acerquen al objetivo.

En cualquier caso, lo más interesante de todo esto, es que podemos transitar en ambos sentidos. Lo más importante es arrancar.

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