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¿Sabías que hay tres formas de vivir el paso del tiempo?

Hay un tema que siempre me ha apasionado y un ejemplo de ello es mi proyecto de albúm ilustrado “¿Cuánto son 5 minutos?”. En él, incido en la subjetividad de la percepción del paso del TIEMPO, como una experiencia individual estrechamente ligada a nuestro sentido del yo y nuestra experiencia.

Pero además de la visión individual, existen distintas visiones del TIEMPO que podemos asociar a tres figuras geométricas: el círculo, la línea y la espiral.

La vivencia circular y clícica del TIEMPO, es la visión predominante en la prehistoria y en la antigüedad impulsada por los ciclos naturales (del sol y la luna, las plantas, mareas, etc.). Es un modelo que permite predecir acontecimientos en base a su repetición posterior. A nivel emocional aporta consuelo al darnos otra oportunidad para afrontar de forma más eficaz distintas situaciones (sociales, emocionales, económicas, laborales,…).

La vivencia lineal del TIEMPO aparece en la sociedad judeo-cristiana y como consecuencia del progreso. Es un modelo evolutivo con un principio y un final, con causas y consecuencias, y en el que es posible marcar objetivos. La mayoría de nosotros ante una propuesta de hacer una línea del tiempo, haríamos eso, una línea recta con un principio y un final claros. A nivel emocional, esta perspectiva impulsa la necesidad de control y predicción ante la falta de oportunidades para la recuperación y la mejora. Y sobre ella, se asientan dichos populares como: “ se te pasa el arroz” o “el tren solo pasa una vez”.

La vivencia en espiral es la unión de los dos modelos anteriores: hay un principio y un final, hay desarrollo y evolución, los hechos se repiten pero en este caso, con distintas coordenadas cada vez. Es decir, hay ciclos pero cada uno es distinto al anterior y tienden a la aceleración (son más frecuentes y se dan con más rapidez).

Hoy quería señalar la aportación que supone tener conocimiento del modelo personal de  TIEMPO como parte de nuestra forma particular de estar en el mundo y, las consecuencias   beneficiosas que tiene trabajar esto de forma transversal en terapia.

De hecho, ya existe un modelo de intervención (ampliamente utilizado en adicciones): Modelo transteórico de cambio de Prochaska y DiClemente en el que se elimina la conceptualización del cambio como un proceso lineal en el que una vez superada una etapa, no se volverá sobre ella, a un modelo en el que existe la posibilidad de: recaer, levantarse, generar nuevas alternativas en base a la experiencia de recaída y que contempla la evolución emocional en el proceso como otra variable a tener en cuenta. Cuando leemos este modelo vemos que los autores no hicieron hincapié, ni consideraron la variable temporal como tal, sin embargo, cumple con las características antes mencionadas.

Volvamos a las repercusiones terapéuticas del modelo en espiral del TIEMPO  y su aplicación en el bienestar emocional y la mejora de la calidad de vida.

Quizás revisar la vivencia en dos extremos nos ayude a visualizar mi modelo temporal predominante:

En estados de ansiedad o estrés, la vivencia del tiempo es muy rápida e inalcanzable. El tiempo pasa a tal velocidad que no podemos organizarnos, anticipar ni disfrutar.

En estados depresivos o tristeza, la vivencia del tiempo es lenta y pegajosa. El tiempo pasa muy despacio, llevando a la apatía y la desidia, con demasiado tiempo para pensar, preparar, y detectar lo que nos hace sufrir.

El modelo en espiral nos permite en general y en particular, en estos casos, introducir oportunidades constantes con distintos parámetros (distintas circunstancias) ganando en flexibilidad. 

Trabajarlo en sesión de forma transversal con la vivencia del tiempo implica que el terapeuta tenga un encuadre  en espiral. Es decir: las recomendaciones y propuestas son flexibles, no existen verdades absolutas, se personalizan las propuestas (en función de variables personales y externas), se avanza por ensayo-error y las alternativas que no son eficaces son aprendizajes y oportunidades para la experimentación de otras o para otras ocasiones.

Sabiendo ésto, ¿con qué modelo te quedas?

Para más información:

García Jiménez, L. (2015). “¿Qué son cinco minutos?”. Autoeditado: Madrid.

https://www.instagram.com/p/CH5jCQhriv-/?igshid=YmMyMTA2M2Y=

Modelo Transteórico de cambio de Prochaska y DiClemente (1992) y sus posteriores revisiones.

Ruiz Moreno, D. (2002). “Acercamiento a la percepción del tiempo y sus implicaciones en el estudio histórico”. Universidad de Cádiz.

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1036661

Suart- Smith, S. (2021). “Una mente bien ajardinada”. Las ventajas de vivir al ritmo de las plantas”. Debate: Madrid.

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